Junk & Junkies

Hoy, 15 de octubre, es el Blog Action Day, el particular día solidario de la Blogosfera mundial. Este año le ha tocado el turno al medioambiente, por lo que, en teoría tendría que hablar del tema enfocándolo desde el prisma de este blog, el periodismo.
Por un momento he pensado en hablar de reciclaje, pero profesional, por el que todo periodista ha de pasar a lo largo de su trayectoria profesional para acomodarse a los tiempos. La causa de muchos de los males de los medios provienen de ahí, de una mala labor de reciclaje empresarial. Un par de cursillos de formación continua no ayuda a que los “dinosarios” de redacción integren las nuevas tecnologías en sus rutinas profesionales. No les culpo, son verdaderos adictos, yonquis de las diligencias informativas que se han fijado en sus quehaceres diarios durante años.
No obstante, dejaré esa reflexión para otro día, por inoportuna. Tampoco hablaré de los manidos tópicos de catástrofes de ámbito mundial, verdades incómodas, Kiotos y demás charamitas que competen a las macroestructuras.
Voy a hablar de algo mucho más cercano. En mi casa somos de aprovecharlo casi todo, pero hasta ahora no hemos hecho separación de desperdicios. Tengo la intención firme de que eso cambie desde ya. Procuraré que mi familia sea más selectiva a la hora de separar vidrio y papel de la basura que generamos en mi casa. Eso sí, no prometo que me vaya a comprar esos minicontenedores de colores tan monos. Cutrebolsas de super, como está mandado.
Desde aquí también animo a reciclar de forma alternativa a la que tanto fomentan los consistorios. Todo lo que para ti sea un “trasto” puede ser de utilidad a colectivos como Traperos de Emaús, una asociación sin ánimo de lucro cuyo principal objetivo es la inserción social y laboral de personas excluidas, mediante la recuperación de objetos y materiales procedentes de la basura, desde papel, ropa, electrodomésticos y muebles a libros.
Sobre el reciclado tradicional, el otro día un familiar me comentaba (resignado él) que por qué demonios iba a desperdiciar su tiempo en reciclar. Que todo eso está muy bien, es una práctica muy saludable para nuestro entorno, pero que no le gusta nada que haya subcontratas que se estén lucrando de su esfuerzo de recolección de materias primas. Aunque no me ha disuadido de mi propósito reciclador, la reflexión me dejó pensando y todavía le doy vueltas: ¿hay turbio negocio tras las iniciativas “verdes” de los ayuntamientos?
Ahí dejo el tema, por si alguien quiere tocarlo.
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